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miércoles, octubre 30, 2013

"Ser gay en la Ciudad de México" de Rodrigo Laguarda

octubre 30, 2013 0 Comments
El libro "Ser gay en la ciudad de México", de Rodrigo Laguarda, responde a esa pregunta mediante el estudio del proceso de adopción de una identidad gay. En el ámbito de la diversidad sexual, aún la mayor parte de la sociedad se rige por una conducta e ideología donde impera la heteronormatividad, a pesar de los alcances que el movimiento de gays, lesbianas, transexuales, travestis, transgéneros e intersexuales ha logrado.

Sin embargo, estos logros además de que obedecen a cambios y necesidades propias de la comunidad, se abren camino para luchar con la globalización que impone la heteronormatividad.

La comunidad LGBTTTI ha tratado de conformar su propia identidad que responde a ese lenguaje conductual donde las diferencias no caben. Para la normatividad heterosexual todo lo que sale de su perímetro no es válido.


Ser gay en la ciudad de México



El alcance actual y la apropiación de una identidad, en particular la gay, guardan una historia que se devela en el libro Ser Gay en la ciudad de México, Lucha de representaciones y apropiación de una identidad, los años de 1968 a 1982, de Rodrigo Laguarda.

A través de un lenguaje accesible y de una estructura detallada de este lapso, además de los testimonios de once entrevistados proporciona datos interesantes acerca de los cambios políticos internos del país así como de las relaciones con el extranjero para ver de qué manera todos estos procesos influyeron en la conformación de una identidad, la identidad gay.

Ser gay en la ciudad de México está formado por seis capítulos en los cuales se definen puntos de partida: el significado de identidad, las luchas de representaciones, la apropiación de la identidad gay en la ciudad de México, el ambiente que se vivía en ese periodo y las represiones sufridas hacia su comunidad.


La identidad gay, ¿cómo se construye?



También se escriben distintos puntos de vista sobre el significado de identidad y todas sus derivaciones. Sin embargo, se basa en la identidad como una construcción social que intenta unir lo heterogéneo.

La construcción de una identidad aparece, entonces, como una lucha de representaciones dentro de la sociedad, en la que distintas posiciones intentan imponer su versión de cómo debe ser percibido un grupo”.

De esta manera su lenguaje se verá limitado a su circunferencia de mundo. En el caso particular de la identidad gay, dice :

La palabra gay permite imaginar las relaciones entre personas del mismo sexo como parte central de la propia vida, y marca la verdadera creación de una identidad. El término gay (en inglés, “alegre”) se utiliza hoy, a escala global, para designar a sujetos de sexo masculino que prefieren el contacto erótico con personas de su mismo sexo; alude a personas conscientes de esta orientación sexual en tanto característica distintiva, y a una comunidad imaginada en la que los individuos se viven como partícipes de un grupo que no abarcarán jamás”.


Origen de la palabra gay



La palabra "gay" va más allá de una simple definición, conlleva un modo de vida, pensamiento o actitud. Es, en general, una identidad que se diferencia de las demás.

Rodrigo Laguarda señala la evolución de dicha palabra y su surgimiento. En el siglo XIX se comenzó a emplear el término homosexual para designar a los individuos masculinos que gustaban de otros individuos de su mismo sexo. Sin embargo, este término fue usado en sentido peyorativo, como categoría para patología clínica.

No es sino hasta el siglo XX que la comunidad homosexual al tratar de erradicar este sentido buscó la manera de contrarrestarlo para que después de diferentes procesos se tomara la palabra gay como un término identitario positivo.

Los primeros cambios ocurrieron en la comunidad estadounidense y luego fueron influenciando a los mexicanos para que, finalmente, en la década de los años setenta del siglo veinte se tomara como propia entre ellos.


Degradación de la condición de mujer



La injuria habita las palabras tradicionalmente empleadas en México para nombrar a quienes se involucran en prácticas homosexuales- especialmente si son penetrados, esto es, los hombres que ocupan el lugar de subordinación socialmente asignado a las mujeres-”.

En general, todas aluden a la erosión de la masculinidad y asimilación a la condición femenina, como ocurre con los términos, también de frecuente utilización, “mujercita” y “bonita” ”.

Con el avance positivo, estas palabras peyorativas fueron opacadas al introducirse el término gay. En este libro se aborda de manera detallada este aspecto y el que tiene que ver con los roles masculino y femenino, mismos que la propia sociedad heterosexual se ha impuesto como algo normal.


Roles pasivo y activo en la comunidad gay



Los entrevistados dan cuenta de cómo tradicionalmente estos roles distinguidos por activo al papel masculino y por pasivo al papel femenino permearon todos los ámbitos de la comunidad gay. Dándole casi siempre menor importancia a ese rol pasivo, como otra forma de degradación de la condición femenina.

La identidad gay buscaba además oponerse a la reproducción de los papeles tradicionales de género, activo y pasivo, sin estigmatizaciones o prejuicios. Si no se afirma una identidad no se existe, por eso poco a poco se fue tomando la identidad gay para el autorenocimiento y el reconocimiento ante los demás.


Elementos que conforman una identidad gay



Específicamente en la ciudad de México, se habla de bares, baños, cines y cafés tradicionales donde los gays acudían para sentirse con más libertad, donde podían encontrar gente igual a ellos. Estos ayudaron a esa construcción de identidad gay.

El libro Ser gay en la ciudad de México llevará por un recorrido en una época trascendental, de cambio y de adaptaciones a nuevas concepciones de ser gay.

Se verá el proceso de adaptación de estilos extranjeros de países que tenían un mayor avance en la adopción de una identidad gay ya reconocida.

Da cuenta de todas las agresiones hacia la comunidad gay y cómo es que dentro de la misma comunidad gay se tiene discriminación hacia otros gays por su condición de afeminados.

Se conocerán los procesos y avances en la lucha de representación y construcción de la identidad gay.

lunes, noviembre 28, 2011

"Bibliópolis" de Horacio Ortiz, el futuro del libro

noviembre 28, 2011 1 Comments

El futuro del libro se ve amenazado. Los libros a veces resultan peligrosos. esto se muestra en "Bibliópolis" la ciudad futura de los libros.

Por milenios, el libro ha sido herramienta de conocimiento y goce de lectura, pero también causa de prohibiciones por lo que guardan los textos en sus páginas.

Bibliópolis, de Horacio Ortiz, es un libro editado por el Conaculta en su colección juvenil y habla precisamente sobre la peligrosidad de dicho objeto.

El libro como amenaza, el ejemplo de Fahrenheit 451 

Un libro puede ser un arma de dos filos, a veces una amenaza para quienes no quieren que el saber se disperse. Petrarca dice que “los libros, en cambio, nos deleitan hasta lo más hondo, nos aconsejan, conversan con nosotros y nos tratan con intimidad brillante e intensa”.

Juan Villoro, en la contraportada, pregunta: ¿Qué tan peligroso puede ser un libro? Al leer Bibliópolis se pueden observar semejanzas con el clásico de Ray Bradbury, Fahrenheit 451, donde los libros ya no tienen cabida en la vida humana y los bomberos se dedican a quemar cualquier rastro de ellos.

El futuro del libro, ciudad futurista, la vida sin libros

Bibliópolis traslada también a una ciudad futurista donde ya no hay libros, donde “hemos perdido ya el paraíso”, es una ciudad donde “la guerra es la paz, la libertad es esclavitud y la ignorancia es la fuerza”, donde existen los Boundaries, robots que impiden que salga a la luz cualquier reminiscencia sobre un libro.

Ahí también existe el Sistema Estatal del Pensamiento (SEP) que se encarga de borrar de la mente de sus habitantes toda huella bibliográfica; esta ciudad ficticia es Bab-Elú.

¿Cuál es la intención de Horacio Ortiz al presentar una posibilidad de un futuro donde todo se vuelve máquinas y el pensamiento y la voluntad del hombre se ven amenazados por sus propios inventos?

Una invitación a ese lector joven que ahora se encuentra inmerso en un mundo tecnológico, donde sólo interesa aumentar la capacidad de almacenamiento y velocidad en las computadoras y tener aparatos pequeñísimos para estar conectados con el mundo y disminuir la capacidad de pensar.

Papel del libro, la última biblioteca

Horacio Ortiz deleita, despierta curiosidad, conocimiento y da pauta para seguir leyendo. Con un lenguaje accesible para todo tipo de público y con una historia que sumerge al lector en ella, hace partícipe al lector.

Lo hace protagonista, defensor de la letra escrita, al igual que la Sociedad Teosófica que se encargará de develar un secreto que envuelve la ciudad y que tiene que ver con la última biblioteca desaparecida de la mente de un bibliotecario.

Pero esta sociedad y su historia la cuenta otro personaje, Sergei Voinich, a un grupo de personas que tendrán que develar la historia que se inscribe en unos pliegos extraños y deberán escudriñar y encontrar el sentido de esos textos descubiertos por él.

En la búsqueda de Bibliópolis

De esta manera Voinich lee a sus interlocutores, personajes paralelos a la historia que cuenta, pues en ella aparece la historia de Matías Ruesch, que es el bibliotecario y a su vez se convierte en el propio Voinich.

Los demás personajes de la historia, es decir, la Sociedad Teosófica, son Gris, D, Niña, el Enano y el narrador, que a su vez tienen a sus dobles en la realidad. Todo un juego de paralelismos que desde principio a fin llevan al lector a jugar en él también.

En la búsqueda de Bibliópolis, esa biblioteca borrada de la mente de un hombre, los personajes tienen que pasar por varios obstáculos, como esconderse de los Boundaries, del SEP y elaborar un mapa que los conduzca a la respuesta.

Un mundo sin libros

En Bibliópolis se lee una ciudad donde sólo existe una librería, pero en ella no hay libros sino piezas de acrílico y madera que sirven como accesorios de publicidad y antigüedades como una máquina de escribir eléctrica, una prensa oxidada e inservible o piezas de papel con imágenes que refieren lugares remotos.

Es una ciudad donde existen foros en los que el objetivo es humillar a las personas y “mientras mayor sea la degradación, mayor será el nivel de la audiencia”. Hay centros recreativos donde el cómic electrónico reúne a miles de personas a diario, donde “el arte ha perdido territorio y ya sólo se puede apreciar en lugares contados”.

Hay inmensos rascacielos donde los rayos del sol casi no tocan el suelo, donde imperan las zonas industriales y “sus habitantes deambulan bajo el estigma de la insensibilidad y la falta de armonía”, donde para vivir es necesario morir, la mente ha sido borrada de las personas, el placer ha muerto, no hay ciencia, no hay libros.

En lucha contra la extinción del libro y la literatura

Esta ciudad ficticia es en la que se puede entrar y conocer la manera de vivir de sus habitantes sumidos en una indiferencia total, donde algunos, pocos, se interesan por rescatar algo del pasado, se resisten al sometimiento de la tecnología y deben persistir escondidos en el subsuelo para intentar rescatar un pasado perdido.

Entrar a esta ciudad es ocupar el lugar de los protagonistas y convertirse en buscadores de Bibliópolis, la ciudad de los libros perdida. Es luchar contra todas aquellas formas que atenten contra la extinción del libro y sobre todo de la literatura.

El lector joven de hoy

Para tal encomienda sólo queda la defensa del lector joven para entrar en el juego que a su vez es paralelo al de su presente, porque al leer Bibliópolis ya está formando parte de esa Sociedad Teosófica, mientras existan lectores existirán libros y para que existan libros deberán existir los lectores.

Y si se trata de responder la pregunta de qué tan peligroso puede ser un libro, se tendría que el peligro radica en la indiferencia que tuviera el lector a todo lo que se narra y que el mundo se convierta en Bab-Elú.

El libro representa siempre un riesgo, cambiar prejuicios, descubrir otras posibilidades, que no a todos conviene. Pero, lo importante es correr el riesgo, lo que pase después, ya será tema de discusión aparte.

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