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La modernidad ha muerto, el sujeto moderno


Dice Octavio Paz que la modernidad empieza con la muerte de dios y termina con la muerte del futuro. Si seguimos a Nietzche podemos ver que la primera sentencia se ha cumplido con su «Dios ha muerto», sin embargo ¿la muerte del futuro? ¿Qué implica esta sentencia? Tal vez una utopía.

Desde que la modernidad se impuso como un proyecto emancipador poco se ha cambiado. La modernidad conlleva la idea de promesa en general, es un proyecto universalista en aras del progreso, la muerte del futuro implica liquidar esta idea, que sin embargo pervive en todos los ámbitos de la vida humana.

La modernidad y el sujeto moderno

Dentro de la modernidad un aspecto que sobresale es la figura del sujeto como un individuo autónomo capaz de representar y construir el mundo, así como de dominarlo, ese mundo que se da con la naturaleza. Lo que ofrecía la modernidad sólo fue una trampa, según los críticos de la modernidad.

Para las filosofías subjetivas el sujeto es el que otorga sentido a la realidad del mundo. En estas hay una valoración amplia de la razón humana y pretende que puede explicar toda la humanidad. La filosofía posmoderna (estructuralismo, fenomenología, marxismo occidental y filosofía analítica) critica la idea de la razón absoluta, asumen que la razón interpreta la realidad pero que ésta interpretación puede fallar, es decir que la razón puede crear ficciones, mentiras.

Ciencia y modernidad

Por otro lado el problema de la ciencia moderna es que tiene en esencia un modelo metafísico, en este el sujeto se valora como un nuevo dios, por así decirlo. La ciencia se caracteriza por una construcción humana que tiene como fundamento la observación y experimentación, en esto el primer exponente es Galileo. La ciencia no deja de hacer predicciones y tiene como base la metafísica subjetivista, es decir, donde el hombre lo puede explicar todo. La ciencia moderna, que no es otra cosa que el resultado de la evolución, en términos de discurso histórico, asume que la realidad está regida por unas cuantas leyes mecánicas que si se comprenden se comprenderá la realidad.

Heidegger dice que la ciencia mecanicista asume que el sujeto es el centro. El hombre le da sentido a las cosas, todo se somete al hombre si no, no sirve. Para Heidegger el problema de la técnica provoca que todo aquello que tenga de provechoso al hombre sirva al hombre. Eso hace el sujeto hoy en día. El sujeto moderno se reconoce como amo del mundo. Heidegger sugiere que no exista esta relación de explotación del hombre hacia la naturaleza, sino de contemplación, sugiere que se habite el mundo de una forma poética.

Cuándo termina la modernidad

¿Verdaderamente la modernidad se ha terminado? es una pregunta que se puede plantear a las filosofías posmodernistas. En cuanto a la visión del sujeto, tal vez no, y también para las cuestiones del fin de la visión de la historia o de la razón universal.

Si se sigue la afirmación de Paz entonces podemos decir que no ha concluido por el simple hecho de que la historia sigue promoviendo su discurso progresista y con él las nociones de evolución, futuro y progreso. Ya aunque parezca de otro modo esta ideología continúa, sobre todo, a través del modelo del historicismo hegeliano que permea en muchos quehaceres del ámbito cotidiano.

Modernidad y posmodernidad

A pesar de ello, los posmodernos y su posmodernidad aseguran que, en efecto, llegó el fin de la historia, pero entendida en un sentido teleológico, prueba de ello es la apertura actual de la diversidad de creencias, sociedades, culturas y pensamientos, lo cual estaría dejando de lado la universalidad de la razón absoluta.

En cuanto a la noción de sujeto se pueden repasar las consecuencias de la filosofía subjetivista en la que rige el antropocentrismo. Ante de esto era muy diferente.

Con el Renacimiento el hombre alcanza un nivel de importancia elevado, a diferencia del hombre medieval que veía el destino como resignación y la figura de un dios que predestinaba el mundo y dictaba el papel de cada persona en la tierra.

Dios decidía en la vida de los hombres, pero al llegar el Renacimiento se abre el abanico de posibilidades y el hombre ya puede decidir de entre muchas opciones para poder ser, ya no se somete al destino escrito por dios, si antes dios era el centro, ahora el hombre se convierte en el centro de toda realidad.

El sujeto moderno en aras de modernidad

La idea de sujeto se construye con la modernidad, esta idea se basa en la noción de autonomía en los individuos. De esta manera el individuo, ya como una figura implantada y legitimada, reclama su autonomía y su total raciocinio e independencia. Como individuo se es capaz de razonar y de ser universal, desde la misma denominación de individuo a la modernidad se le escapaban otros aspectos, pues en la universalidad tan aspirada de un individuo sólo se refería a un cierto tipo de individuo.

Por: Sandra de Santiago Félix

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